Llegar exhausto a un hostel y dormir como un bebé no es cuestión de suerte, sino de elegir bien. La diferencia entre una noche en vela y un descanso reparador está en los detalles: cortinas en cada cama (como en nuestro Hostel, donde el 92% de los huéspedes destacan su oscuridad total), normas de silencio con personal que las hace cumplir y ubicaciones en barrios tranquilos pero bien conectados (como Sants en Barcelona).
Los Hostels que priorizan el descanso incluyen enchufes individuales (para cargar el móvil sin molestar), luz de lectura (evitando encender la luz general).
Pero incluso en el mejor Hostel, los imprevistos ocurren: un ronquido, alguien que llega tarde… Por eso conviene llevar tapones para los oídos o auriculares con cancelación de ruido (existen apps como Noisli o Calm para enmascarar sonidos con ruido blanco).
Unos pequeños rituales pueden marcar la diferencia: elige la cama más alejada de la puerta, toma una infusión relajante, ponte un pijama cómodo y deja el móvil en modo avión. La técnica de respiración 4-7-8 (inhalar 4 segundos, aguantar 7, exhalar 8) ayuda a conciliar el sueño en minutos.
Como último recurso, ya sea porque sea tu primera vez en un hostel o porque baja al salón, lee (y respira) 20 minutos e vuelve a subir para dormir.
¿Hostel o hotel? Un hostel bien elegido puede ofrecer el mismo descanso que un hotel medio (ahorrando hasta un 70% en el precio), con la ventaja de socializar.
Así que ya sabes, la próxima vez, busca reseñas con palabras clave como «silencioso», «cortinas individuales» o «dormí como en casa» para dar con el Hostel en el cual dormir será un placer. Porque viajar no debería dejarte agotado: el mejor viaje es el que te permite descansar.